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Reproductor de música

sábado, agosto 12, 2006

Michel Camilo, Tomatito y la Utopía

Artículo de Daniel Martín

Información tomada de EstrellaDigital:

http://www.estrelladigital.es/a1.asp?sec=opi&fech=11/08/2006&name=martin

Actualmente comer percebes, cigalas, anchoas, sardinas o salmón tiene algo de religiosidad. Nunca sabes si será la última vez que pruebes tan delicioso manjar. Algo parecido me sucedió el pasado lunes, cuando asistí al concierto que dieron el pianista dominicano Michel Camilo y el guitarrista español “Tomatito” en el Palacio de Festivales de Santander. Tan magnífico fue el recital que, después de muchos años, volví a sentir ese remedo de catarsis aristotélica que sólo se experimenta cuando se asiste a un espectáculo en directo. De repente, sin darte cuenta, te sientes transportado a un mundo celestial donde todo cobra sentido, la vida es alegre y los problemas se olvidan. Y, como uno se va haciendo resabiado y la calidad de los espectáculos decrece proporcionalmente, uno nunca sabe cuándo será la última vez que volverá a disfrutar plenamente con otra obra de arte.

Michel Camilo es uno de los más grandes pianistas vivos, capaz de tocar jazz, música latina, clásica o lo que le pongan por delante. Es universalmente conocido y una de las más codiciadas figuras para llevar a cualquier auditorio del mundo. “Tomatito” es uno de los más grandes de la guitarra española, conocido incluso por los no aficionados al flamenco. Pero, mira tú por dónde, en 1997 tocaron juntos en un homenaje a Tete Montoliu, y se dieron cuenta de que juntos podían hacer grandes cosas. Y así nació una colaboración arriesgada, sobre todo partiendo de sus respectivos prestigios, de la que se puede disfrutar en concierto o con sus dos discos, Spain y Spain again.

El lunes, estos dos grandes músicos, que además de tocar componen, interpretaron piezas españolas, estadounidenses, latinas, cualquier cosa que se les ocurrió. Con una calidad artística y técnica inmejorable construyeron un monumento musical. Por ejemplo, una pieza en homenaje a Piazzolla que nació, según contaron, porque en un ensayo, ya hace algunos años, “Tomatito” se puso a rasguear en la guitarra una canción del compositor argentino. Camilo, sorprendido, preguntó a “Tomatito” de qué conocía la canción. Y el almeriense le contestó que adoraba a Piazzolla. Los dos, enamorados de la música, volvieron a arriesgar y consiguieron mejorar incluso al astro argentino, que también los hay no futbolísticos.

Michel Camilo y “Tomatito” son dos ejemplos a seguir. Profesionales consolidados, enamorados de su profesión, no se han quedado parados a ver pasar el tiempo, y trabajan enormemente para continuar avanzando y mejorando en su música. Lo que comenzó siendo una fusión entre jazz y flamenco ha ido alcanzando todo tipo de músicas, y lo mejor es que lo hacen excepcionalmente bien. Son unos artistas cojonudos —con perdón— pero, lejos de conformarse, quieren ser aún mejores. Y eso tiene enorme mérito porque hoy en día resaltar parece cosa de proscritos.

Sobre todo en la música, donde las discográficas, siguiendo la estela de sus primas las grandes productoras cinematográficas, van vendiendo discos sin importar si las canciones son buenas o malas. No es sólo una cuestión de que las composiciones sean pésimas, sino de que incluso los cantantes ya ni siquiera tienen una mínima personalidad fuera de la que les da el marketing. Por supuesto que se siguen vendiendo discos. Y copiando. Y vendiendo entradas para conciertos. Después de todo, algo que caracteriza al ser humano es la de buscar y crear ídolos. Si hace dos mil años, los hacía de barro u oro, ahora los construye de carne y hueso, y se compra la misma ropa que la pedorra o el pedorro de turno. Y da igual que cante, baile o actúe bien. Lo importante es que sea famoso. En cierto modo, y siguiendo con mi primera analogía, eso también tiene algo de religioso.

Por eso quiero hoy recordar ese viejo concepto olvidado: la utopía. Concepto en desuso, quizás olvidado, quizás prohibido, y que hasta hace poco era el que movía el mundo. Lo vendimos a cambio de la videoconsola, el fútbol y el relleno de los canelones. Pero uno, que no aprende, no puede evitar dejar de pensar en que un mundo donde la gente se pegase por ir a conciertos como el del lunes y en el que los discos de Michel Camilo y “Tomatito” fuesen número 1 sería un mundo hermoso, mejor, más justo y sincero. La excelencia humana, en cualquiera de sus vertientes, mejora tanto a sus protagonistas como a los que los rodean.

viernes, agosto 11, 2006

Michel Camilo y el Flamenco

Información tomada de EsFlamenco:
http://www.esflamenco.com/bio/es11677.html


"(El flamenco) es una música que me encanta y me pone los pelos de punta".
Antes de llegar al flamenco, Michel Camilo era ya un músico con una gran trayectoria a sus espaldas como pianista virtuoso y como compositor: miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional de su país, director de la misma en 1987 y catedrático, varios discos de jazz publicados, algunos premios, entre ellos un Emmy (1997), y numerosas giras por Europa, América y Japón.

Chano Domínguez le guió en su primer acercamiento al flamenco. También colaboró con Ketama en su disco Pa’ gente con alma (1992), pero su aportación más importante al flamenco la realizó en el año 2000 en compañía del guitarrista Tomatito. El fruto de ello fue una gira mundial, el disco Spain. Michel Camilo y Tomatito (2000) y un Grammy latino al "Mejor álbum de jazz latino". En el disco sólo se escucha el piano de Michel Camilo y la guitarra de Tomatito, sin aderezos de ningún tipo, ni siquiera la percusión. Este trabajo ha tenido muy buena acogida entre el público y la crítica. Ha sido calificado casi unánimemente como una mezcla perfecta de flamenco y jazz.

El Gran Michel Camilo

Información tomada de LatinArtMuseum:
http://www.latinartmuseum.com/michael_camilo.htm

La calidad y pureza de sonido en Michel Camilo van unidas a un virtuosismo rítmico que impregna a la audiencia de una energía y vitalidad inusitadas. Además el asombro. Porque durante el instante de sus formidables ejecuciones, se nos hace difícil aprehender en toda su extensión y hondura la versatilidad musical de este gran pianista dominicano. Más que versatilidad, riqueza, duende, ese algo intangible que no está escrito en la partitura, ese espíritu genial, único, osado que aflora y traspasa las fronteras de lo posible y se adentra en el reino de lo maravilloso.

Pero, además, la alegría. Es como si la felicidad que Michel Camilo le infunde al piano le fuera devuelta, multiplicándose, en la audiencia, que a su vez la retorna al músico, creándose una dinámica plena de euforia y entusiasmo. Michael Camilo maneja hábilmente toda esa avalancha de energía y no deja que haya desperdicio alguno. No hay escapes. No hay manera en que la audiencia pueda sentirse distraída o abrumada. En vilo, estamos atentos a cada movimiento, a cada ráfaga de innovación o de evocación y allí se nos calienta el alma y sin saber cómo empezamos a danzar en sus rituales. Rituales cuya lejana memoria parte de África y cubre toda la amplia geografía norteamericana.

En las composiciones musicales de Michel Camilo se manifiestan antiguas tradiciones rítmicas caribeñas, nostálgicas tonadas flamencas y latinas; y toda una gama de innovaciones técnicas y musicales que provienen de una formación clásica, rigurosa, actualizada, muy bien informada.

Michel Camilo Logra Todo lo que se Propone en Aspectos Musicales

Por Reyes Guzmán

Información tomada de LatinArtMuseum:

http://www.latinartmuseum.com/michael_camilo.htm


Michel Camilo, antes de pautar cualquier reto, se pregunta ¿por qué no?, encontrando la respuesta en los logros dentro del jazz y la música clásica. Las barreras las vence con esfuerzo, trabajo, disciplina y calidad. Por eso su carrera asciende cada día mereciendo críticas positivas.

Camilo estrenó en Londres el disco que hizo con la Sinfónica de la BBC, dirigida por Leonard Slatkin, en el que incluye su aplaudida obra Concierto para piano y orquesta y la Suite para piano, con "Tropical Jam", "Tango for Ten", "In Love", "Journey" y "Caribe".

Dijo que la música clásica se graba muy diferente a la popular,
porque con toda la orquesta se interpretan las piezas sin parar.
Estuvo al lado de las estrellas pertenecientes a la Sinfónica de la BBC de Londres, a quienes elogia por su estilo de compartir responsabilidades para hacer posible el estreno del disco.

"Lo clásico hay que interpretarlo completo y se hacen cinco
grabaciones, de las que se selecciona una. La experiencia fue
maravillosa, porque todo aquello me arropaba de música y me hacía tocar mejor. Los miembros de la Sinfónica me aplaudían al concluir cada grabación".

Precisamente, de la producción musical, Camilo hará una presentación para el público dominicano la próxima semana a beneficio del Teatro Nacional, bajo la dirección de Carlos Piantini. Ese mismo día, en horas de la mañana, será condecorado con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, por parte del Presidente Hipólito Mejía.

Es todo alegría en Camilo, por poder volver a tocar en su tierra y
entre su gente, al tiempo de ser homenajeado. De su nueva inspiración refirió a HOY que, por suerte, la pudo tocar varias veces y grabarla para ponerla en las manos y plasmarla en la historia de República Dominicana.

La obra ha sido recibida internacionalmente con agrado y buenas críticas, lo que le agrada al autor, quien ve cómo es promocionado en Inglaterra. En España, el compacto será puesto a la venta en octubre y a principios del 2002 en Estados Unidos, a raíz de una presentación que hará en el Kennedy Center, con la Sinfónica. Es la segunda invitación que recibe para tocar con la máxima orquesta, en esta oportunidad en el Salón de las Naciones. "Es algo bien interesante, porque es una serie que retrata la música de los emigrantes e incluye piezas de los grandes músicos que han llegado a los Estados Unidos y han podido escribir música".

Michael Camilo y el jazz están abrazados y aún logrando éxitos en la línea clásica, aprovecha las páginas de HOY para recordarles a los admiradores que es un género que nunca dejará. Su capacidad le permite incursionar en diferentes expresiones y un ejemplo lo reafirma lo que ha conquistado en el jazz, en lo clásico y en labores importantes con Ana Belén, grupo Ketama y Danny Rivera.