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Reproductor de música

viernes, agosto 17, 2007

El latin jazz de luto: murió Mario Rivera

Un artículo de Severo Rivera,

Información recopilada de DiarioLibre:

El prestigioso saxofonista y compositor dominicano Mario Rivera falleció el viernes en la ciudad de Nueva York, debido a varias complicaciones de salud que lo mantuvieron en cama desde hace un tiempo.

Rivera, un artista que residió en NY por más de cuatro décadas, trabajó con reputados protagonistas de la denominada “música de los músicos, el jazz”.

Entre otras, fue miembro destacado de las bandas de Tito Rodríguez, Eddie Palmieri, Paquito D’Rivera, Chico O’Farril, Tito Puente, Mongo Santamaría, Mario Bauzá, Sonny Sitit, Roy Haynes y George Coleman.

En 1988 se integró al conjunto de Dizzy Guillespie y posteriormente a la All Star United Nations Orchestra (Orquesta de las Naciones Unidas). Participó en dos producción cinematográficas: "Mambo Kings" y "Calle 54". También trabajó con Michel Camilo.

Rivera, que nació en República Dominicana en 1939, murió a víctima de un cáncer linfático. Tenía 68 años cuando se produjo su deceso. Era padre de Phoenix Rivera, percursionista.

Entre sus amigos en República Dominicana se citan, entre otros, a Eugenio Vander Horst, Crispín Fernández, Rafael Solano. El maestro Solano valoró recientemente la trayectoria de Rivera al que definió como un excelente profesional y mejor amigo.

“Trabajamos durante mucho tiempo. Su labor como músico fue extraordinaria, por eso trabajo fue valorado positivamente entre los grandes artistas que solicitaron sus servicios”, explicó Solano.

El pasado 5 de junio, un grupo de amigos se reunieron en el exclusivo club Birdland de Nueva York, para recabar fondos económicos para contribuir con el tratamiento médico al que estaba siendo sometido.

En esa oportunidad, la banda Afro Latin Jazz ofreció un concierto con los estelares jazzistas Arturo O’Farrill, Paquito De Rivera, Wynton Marsalis, Giovanni Hidalgo, George Coleman, Papo Vásquez, y la orquesta de Tito Puente Jr.

Mario Rivera fue uno de los mejores ejecutantes del saxo tenor y soprano; además de flauta, trompeta, tambora, vibráfono, piano y timbales, instrumentos que tocaba magistralmente.

En la década de los 90, Rivera participó en un concierto que produjo Herminio Alberti en Altos de Chavón, que tuvo como protagonista a Michel Camilo. En esa oportunidad, el pianista dominicano estrenó su disco “On the Other Hand” con una Big Band. Ese día se le entregó una placa de reconocimiento a Mario Rivera.

[Video] Paco de Lucía - Entre dos aguas

domingo, julio 29, 2007

Memorable lección magistral

Un artículo de J.J. Forcada, Información recopilada de NoticiasDeGipuzkoa:



wayne shorter demostró que se merecía el premio desde hace tiempo

Recibió una gran ovación tras un emotivo concierto que rayó la perfección


Se lo merecía desde hace tiempo y fue ayer cuando Wayne Shorter recibió el Donostiako Jazzaldia. Era su cuarta visita al festival. En 1984 estuvo al frente de Weather Report, en 1988 junto a Carlos Santana y en 1990 con Larry Corryel.

Tras haber formado parte de los Jazz Messemgers de Art Blakey de la banda de Miles Davis o haber liderado el grupo Weather Report, Shorter es, a sus 73 años, una de las indiscutibles referencias en el jazz de las últimas décadas. Se presentaba con un acompañamiento de autentico lujo con los que ya viene trabajando en los últimos años: Michel Camilo en el piano, Brian Blade en la batería, y John Patitucci en el bajo. Y esta vez, además, como invitado especial estuvo el quinteto de viento de música clásica Imani Winds.

Shorter ofreció uno de los conciertos más serios y sólidos de esta 42 edición. Es realmente difícil explicar con palabras más allá de lo extraordinario el fabuloso concierto de ayer. Con un Auditorio Kursaal prácticamente lleno, el concierto comenzó con Imani Winds. En vez del Jazzaldia, parecía la Quincena. Comenzaron con una soberbia interpretación de Andalucía , de De Falla, aplicándole una sonoridad muy especial.

La clarinetista, Marian Adam, sin ningún tipo de amplificación, presentó en un casi perfecto español las piezas. Continuaron con Fuga Misterio, en una adaptación del único hombre del quinteto, el trompa Jeff Scott. Con una tonalidad grave, la pieza ofrecía un colorido atractivo. Antes de dar paso al protagonista de la noche, el quinteto interpretó Terra Incognita , un encargo hecho a Shorter por Imani Winds.

Por fin llegó el momento de Shorter. El contrabajista Patitucci empezó a engrasar la maquina y, poco a poco, se fueron instalando Brian Blade con la batería, Danilo Perez con el piano y Shorter. Esto eran palabras mayores. Se notaba que la tarde iba a ser memorable, y lo era. El primer tema fue Zero Gravity , una larguísima pieza de media hora en la que la libertad creativa de la que goza cada uno de los músicos es absoluta, siempre al servicio de la totalidad.

El jazz se fundía con sonidos contemporáneos. Todo parecía sosegado pero a la vez había una sensación de dramatismo y, por momentos, de violencia. El piano de Danilo amansaba a las fieras. Shorter dejaba el saxo y se pasaba al soprano. Sonaba de maravilla antes de terminar con una rotundidad indescriptible.

Volvió el quinteto al escenario hasta haber nueve músicos en escena, que tocaron Prometheus unbound. El quinteto iba coloreando, matizando, aún más si cabe, la gran obra que estaban construyendo Shorter y compañía. Patitucci y Blade fueron colosales y la pieza, por momentos, tomó aires de grandiosidad. Shorter volvió a dejarnos boquiabiertos. Siguieron con The 3 Marias. El listón seguía altísimo y el deleite, también. Grandísima ovación, como grandísima la emoción por asistir a un momento especial, extraordinario. La propina es Pegasus, otro tema de Shorter que raya a gran altura. Se jugó con los contrastes, delicadeza, y de nuevo violencia. Enorme. !!!Que premio más merecido Wayne!!!

Jorge Pardo. Vientos Flamencos

Información recopilada de Flamenco-World

http://www.flamenco-world.com/magazine/about/jorge_contraclub/ejorg

CUESTIÓN DE OXÍGENO

‘Vientos flamencos’. Jorge Pardo: saxo y flauta. Juan Diego: guitarra invitada. Nacho Arimani: percusión.

Se acabaron las multitudes. Jorge Pardo se escapa de la populosa gira de Chick Corea para reencontrarse con el placer de tocar en la más absoluta intimidad. El saxofonista eligió una pequeña sala de conciertos, la madrileña Contraclub, para presentar en directo varias de las piezas de su nuevo álbum -en descarga en Flamencodigital.com- y repasar una selección de piezas de su repertorio. Y para ello contó con la inestimable colaboración de un viejo compañero de músicas, el guitarrista jerezano Juan Diego. Juntos trazaron un recorrido musical de alta calidad en el que la respiración, la sensibilidad, el disfrute y el gusto por compartir se hicieron protagonistas.


Jorge Pardo (Foto: Daniel Muñoz)

El minúsculo local atiborrado de gente. Concierto en familia. Sólo una base de percusión sobre una calabaza de Nacho Arimani y el molesto zumbido del aire acondicionado acompañan a Jorge Pardo en su infinito solo de introducción. Canta con la flauta. Vuela con la flauta. De la más rancia tradición del cante a Manuel de Falla, pasando por otras galaxias propias y ajenas. Cuando ya está la audiencia totalmente dentro, llega Juan Diego a seguir con la sesión de hipnosis. Trae nuevos aires, los que van conformando el disco que ya está grabando en Estados Unidos. Acomete la pieza con tiento, insuflándole oxígeno a las seis cuerdas. Hipersensibilidad. Jorge Pardo se reincorpora para emprender el diálogo. Las alegrías ‘A tu mare Rosa’. De Jorge a Camarón. de Camarón a La Perla. Recorridos de mil texturas, de mil intensidades. Y que no falte el pellizco jondo a la fiesta. Momento de rescatar una pequeña joya musical, el ‘San José’ del álbum ‘Mira’, una composición de Antonio Soteldo ‘Musiquita’ que emparenta el joropo venezolano y la soleá. Tiempo a continuación para hacer referencia a los tangos de ‘Luminaria’ de Juan Diego. La voz de Remedios Amaya encuentra digno suplente en el saxo de Jorge Pardo. Fiesta.

La celebración continúa con otro avance del segundo disco del guitarrista jerezano. Pieza lumínica firmada también por Musiquita y reconvertida en bulerías por Juan Diego. Delicia para el oído, alimento para el alma en busca de luz. Toque que es sólo caricia. Y ya al final, un guiso de soleá y bulerías cocinado a fuego lento, a tres bandas. Juan Diego toma el legado de los maestros jerezanos del toque. Jorge Pardo rebusca las melodías con total comodidad. Las miradas entre ambos son libros. Ahora tú. Y también el percusionista tendrá su hueco, libre pero apoyado en todo momento por sus compañeros de reunión. Suave marea. Instrumentos que se recrean sin prisas. El flamenco retoma la libertad, pues en esta conversación de amigos no hay más norma que el disfrute, el respeto y la recíproca admiración. Todo fluye.


Jorge Pardo, Juan Diego y Nacho Arimani (Foto: Daniel Muñoz)