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Reproductor de música

lunes, noviembre 13, 2006

«El flamenco necesita difusión y que no sea una pieza de museo»

Por M. Pérez:

Información Recopilada de Hoy:

http://www.hoy.es/prensa/20061113/sociedad/flame...

MARÍA PAGÉS BAILAORA Y COREÓGRAFA «El flamenco necesita difusión y que no sea una pieza de museo»

Sevillana, Premio Nacional de la Danza en 2002, María Pagés representa el paradigma del flamenco actual en sus vertientes artística y empresarial. Culturalmente, ha demostrado que el duende es mujer. Como empresaria, dirige su cuadro desde 1990 y fue la primera en establecer el modelo de compañía residente en España. Pagés acaba de concluir la gira mexicana de su espectáculo 'Canciones antes de una guerra', que ha hecho escala en el prestigioso Festival Cervantino. Éxito total. En Honduras ofreció dos actuaciones «románticas», gratuitas para quienes no podían abonar la entrada. «Si tengo mucho, es obligado dar», dice. Eso es pellizco.

-¿Cómo se hace entender el flamenco a 10.000 kilómetros de Andalucía?

-Bien. Es un arte muy directo. La gente nos esperaba con muchas ganas. En México abundan las compañías y academias de flamenco.

-De Singapur a Nueva York y Tel Aviv, es una de las bailaoras más internacionales de España. ¿Aprecia un aumento del interés por el flamenco?

-El interés siempre ha existido. Con Gades salíamos mucho al extranjero y teníamos un éxito brutal. Eso en el caso de la danza, pero también en la música, sólo que éste igual se ha acrecentado con los Grammy latinos. Sí tengo la impresión de que el interés ha aumentado en España.

-En diciembre estrenará 'Sevilla' en La Maestranza.

-Aquel teatro es como estar en casa. De hecho, en 'Sevilla' muestro mi visión sobre la ciudad, que es la madre de mis aventuras dentro y fuera del escenario. Es la visión de una persona que ha permanecido mucho tiempo fuera y siente la necesidad de regresar y volver a ese equilibrio que da el hogar.

-¿No incluirá el nuevo Estatuto de Andalucía?

-Bueno, yo creo que todos los que nos dedicamos al flamenco nos dedicamos también a protegerlo. Es importante investigar el clásico y evolucionar a partir de él. Me gusta que eso se escriba porque las cosas hay que escribirlas para que queden plasmadas. El flamenco necesita que se informe sobre él y que la gente lo conozca, pero también experimentar y que siga siendo un arte reflejo de su época. Que sea patrimonio andaluz reconocido como tal ya está bien. Y que no sea una pieza de museo porque no lo es.

-Mover a una compañía de 30 personas será costoso.

-Vas consiguiendo ayudas, que no hay muchas, y el circuito privado apoya poco. Nos mantenemos gracias a nuestro propio trabajo. Somos compañía residente en un teatro de Torrelodones, donde ensayamos y tenemos la sede a cambio de representar y hacer otras actividades. La Comunidad de Madrid ha abierto otras cuatro iguales. Es una manera de que las compañías privadas tengan un espacio y estabilidad.

-¿Que se siente en el escenario?

-La danza requiere una dedicación total porque tu instrumento de trabajo es el cuerpo y la mente. Pero lo veo como un placer. Y en el escenario sólo siento una cosa: libertad.

domingo, noviembre 12, 2006

Scott Henderson, Clase Magistral

Por Julio Rodríguez y Santiago Giordano

Información Recopilada de Cordoba:

http://www.cordoba.net/notas.asp?idcanal=43&id=47873

Scott Henderson es uno de los grandes guitarristas de la actualidad. Simplemente porque en su estilo convergen las líneas maestras del vertiginoso desarrollo de la guitarra en los últimos 60 años. Por un lado la energía del rock, por el otro la profundidad del jazz y en una tercera línea todo lo que esté sonando por ahí.

La receta no es nueva, pero en Henderson se potencia a través de gusto por la improvisación y solidez interpretativa al servicio de un sonido personal. Sus trabajos con Joe Zawinul y la “militancia” en Tribal Tech junto al bajista Gary Willys, además de muchos de sus discos solista, son imprescindibles a la hora de contar la historia de la fusión en los últimos años.

El viernes a las 21.30, en el Teatro Municipal Comedia (Rivadavia 254), el guitarrista norteamericano se presentará con Alan Hertz (batería) y John Humphrey (bajo), en lo que será su único concierto en Córdoba. Las entradas están en venta en las boleterías del teatro y los precios son los siguientes: plateas $ 55 y $ 50, primer nivel $ 45 y segundo nivel $ 35.

–Tu estilo está basado en una mezcla de jazz, funk, bop, rock ¿En qué proporciones está cada uno? ¿hay más rock que jazz?
–No realmente, sólo escribo canciones y como salen, salen. Ni siquiera pienso en el tipo de música que quiero tocar. Creo que está toda esa música porque he tocado mucho jazz, rock y blues en mi carrera y, a esta altura, están mezclados en mi cabeza, ni idea en qué proporción.

–El término fusión se ha extendido en los últimos años, ¿qué pensás de la fusión hoy en día?
–Creo que mucho de lo que hoy se llama fusión es comercial, lo que uno escucha en la radio: música pop. Eso no tiene nada de malo, es música para todo el mundo. Pero lo que yo hago se relaciona con la fusión, entendida de acuerdo a cuando recién llegaba, en los años 70, una combinación de rock y blues, mezclado con jazz. Algo más ecléctico y no tan comercial. La gente hoy relaciona a la fusión con el jazz comerical y fácil de digerir, pero en los 70 era una palabra más pesada, más fuerte. Todo depende de qué se entienda por fusión: Yes era una fusión de música clásica y rock, la fusión hasta puede ser mezclar la mostaza y el ketchup de tus papas fritas.

–¿Crees que existe algo como un estilo puro de música?
–Creo que sí, aún existe. Todavía hay muchos músicos que tocan jazz puro y está bien que lo hagan, es genial tener una tradición. No es necesariamente mi deseo hacer eso, pero creo que, a mi manera, también mantengo un estilo de música vivo, pero más reciente, de 20 años más tarde. Pero en la costa este, sobre todo, hay muchos haciendo una música increíble que mantiene la tradición viva. Alguien tiene que hacer ese trabajo.

Intercambios
–Grabaste y tocaste con músicos como Jean Luc Ponty, Chick Corea y Joe Zawinul, ¿qué sacás en limpio de esas experiencias?
–Joe Zawinul fue mi músico preferido por muchos años, si trato de pensar cuando lo escuché por primera vez tendría que remontarme a mis primeros años de universidad, a los 20. Fue un verdadero placer tocar con él y aprendí mucho. Las otras experiencias, las de Chick Corea y Jean Luc Ponty, también, pero no estaba tan inserto en su música.

–¿Podés nombrar a músicos que te hayan influenciado más que otros?
–Mi mayor influencia son los guitarristas. Jeff Beck es una gran influencia, escucho mucho a ese tipo de guitarristas. Los primeros bluseros como Albert King también fueron importantes.

–Si tuvieras que nombrar una marca personal que te identifica, ¿cuál sería?
–No sé, porque alguien puede escuchar tus composiciones y reconocerte, o escuchar tus grabaciones y hacerlo también. Creo que sí tengo un cierto tono y, usualmente, los músicos son reconocidos por el tono. Calculo que si alguien me escucha me distingue por ese tono, pero sólo estoy adivinando.

Tocar y enseñar
–Sos profesor de guitarra, ¿qué es lo primero que enseñas a tus estudiantes?
–No soy el típico profesor que da clases, yo sólo respondo a las preguntas y más bien doy consejos. La gente toca conmigo y me hace preguntas o les apunto mientras tocan en qué creo que deberían trabajar más.

–Y si tuvieras que dar un consejo, ¿cuál sería?
–Calculo que hay que mantener los oídos abiertos y no quedarse escuchando una sola cosa o un solo estilo. Un músico debe tener la mente abierta y escuchar varios tipos de música para ser un buen intérprete.

–Uno de tu últimos discos en en vivo ¿preferís esa modalidad o grabados en estudio?
–Hacer un disco en un estudio es más difícil, porque las condiciones y la atmósfera es completamente opuesta a las de tocar en vivo, que es lo que yo hago todo el tiempo. En un año entro a un estudio dos veces y toco en vivo docenas. Estoy más cómodo en el escenario, porque hay un público y el sonido en vivo es preferible. No obstante, hacer un disco en un estudio de grabación es también divertido, lo disfruto, es emocionante para mí porque es algo que no hago muy seguido.

Datos útiles
Scott Henderson Trío. Scott Henderson (guitarra), Alan Hertz (batería) y John Humphrey (bajo). Viernes a las 21.30 en el Teatro Comedia. Plateas $ 55 y $ 50, primer nivel $ 45 y segundo nivel $ 35.

Reinventarse y seducir

Por Marian Pidal:

Información Recopilada de ElComercioDigital:

http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061112/sociedad/...

El pianista Isaac Turienzo, el contrabajista Miguel Ángel Chastang y el batería Tino di Geraldo presentaron en el Festival de Jazz de Gijón los temas que componen el disco 'Jazz de Raíz', una grabación que, tras un año de trabajo, saldrá a la venta el próximo martes.

Cuando Isaac Turienzo dio un viraje a su trayectoria musical y optó por dedicarse al jazz lo hizo, como todo el que empieza, desde los standars. Pero, era inevitable que siendo de naturaleza inquieta y teniendo dotes para la improvisación probase suerte como arreglista y terminase apostando por los temas propios. Desde los tiempos en que Turienzo adaptaba 'Caravan' o 'Cantaloupe Island' -con la ansiedad lógica de la inexperiencia- hasta la actualidad -su versión de 'Bésame mucho' se analiza en las universidades canadienses- media un largo camino de superación y empeño. A las jam sessions imprevisibles con los más jóvenes sucedieron las actuaciones memorables junto a Pardo y Henderson. Mientras tanto, Chastang saboreaba el jazz con la sabiduría de quien ha compartido escena con Ron Carter y Sonny Fortune, y Di Geraldo se codeaba con Paco de Lucía y Camarón. Tres vidas de jazz. Tres carreras de largas distancias con Asturias como punto de partida y de encuentro.

El Jovellanos fue testigo excepcional de una noche de fusión en la que convivieron raíces musicales asturianas, andaluzas y portuguesas, y se abrazaron estrechamente el bop y el latin. La introducción de Turienzo de 'Santa Bárbara bendita', pura elegancia e improvisación, dio paso a unas revisiones de 'Campanines de mi aldea', 'Dime, xilguerín parleru', 'Date la vuelta, Pepe', 'Si la nieve resbala' y 'Paxarinos' en las que la melodía pegadiza y la sobriedad armónica de los originales se escondieron en frases escurridizas, sorpresivas y flexibles como trazos dalinianos. 'Mis alegrías', con un ingenioso remate por bulerías, trajo la brisa de Cádiz; 'Balada para Tete', el bop más genuino, y 'Um fado por bulerías', un abrazo entre culturas. La despedida, 'Softly, as in a morning sunrise', fue un paseo estimulante por la ruta del walking al latin. Velada para la metamorfosis de lo cotidiano. Reinventarse y seducir.

A ritmo de vértigo

Por Alberto Piquero

Información Recopilada de ElComercioDigital:

http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061112/so...


El Jovellanos agotó las entradas para escuchar la música trepidante de The Kenny Garret Quartet, que ofreció un concierto lleno de virtuosismo instrumental


En víspera de la clausura de lujo que protagonizan hoy Michel Camilo y Tomatito, la presencia en la velada de ayer del saxofonista Kenny Garret vino a confirmar que la variedad del programa del Festival de Jazz de Gijón es una de sus características encomiables. Bossa nova, samba, melodías de los años 30 o la fusión del cancionero tradicional asturiano con la música de vanguardia, han ido compareciendo en las tablas del Teatro Jovellanos dejando el buen gusto de la pluralidad de tendencias que hoy prima en el panorama musical. Y ello sin extender la apreciación a la oferta complementaria que también puso sus vibraciones en el Parque del Piles.

Kenny Garret, oriundo de la fabril y automovilística ciudad de Detroit, donde nació en 1960, llegaba precedido por la opinión de los críticos que le adjudican especiales habilidades en el 'staccato' -abreviatura de la notación a la mitad de su duración convencional- y por sus colaboraciones con algunas de las leyendas del jazz, como Miles Davis, el creador del 'cool', o Quince Jones, arreglista de Lionel Hampton o Frank Sinatra y compositor de la banda musical de 'El color púrpura', la película de Spielberg. Quiere decirse que la aureola era inconfundible, aunque a veces el brillo de los grandes nombres ponga una cierta penumbra en los de sus acompañantes.

Kenny Garret posee luz propia, se maneja con una energía singular, en la que la velocidad de la ejecución no resta un ápice a la puntualidad del sonido, encorvándose sobre la boquilla o arqueándose en circunferencia inversa.

Sin duda, contribuyen de manera excelente sus apoyos, el batería Jamire Williams, un portento delgadito con lentes intelectuales y cabellera afro, que lo primero que hizo fue arremangarse -de los solos que se acostumbran a realizar con la percusión en cada sesión, él hizo todo un recital-; el contrabajo de Kris Fun, juntando las manos sobre los trastes en prodigiosos agudos, y el piano de Benito González, quien logra que las líneas rectas sean onduladas. Proporcionaron una alegría llena de complicidad que inundó y contagió al patio de butacas, que en esta ocasión se llenó por completo.

Se dice que la vivacidad es el don de Kenny Garret y lo que se quiere decir es ritmo trepidante, dedos alados, embriaguez luminosa que no deja resaca.

Puro vértigo.