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sábado, agosto 26, 2006

Pablo Rubén Maldonado - Almanjáyar

Por Faustino Núñez

Información tomada de DeFlamenco:

http://www.deflamenco.com/resenas/verArticulo.jsp?codigo=FLA%7C759


NEGRAS Y BLANCAS REVUELTAS

El piano, conocido como el instrumento rey, está haciéndose un lugar de honor en el panorama de la música flamenca actual, puesto gentilmente cedido por la reina de los instrumentos, la guitarra.

Desde hace unos pocos años una generación de pianistas, provenientes del jazz o de la llamada música clásica, están volcando su talento en el flamenco sin complejos, haciendo del piano un instrumento flamenco como el que más. Y siempre es una alegría para esta música, universal como pocas, que aparezca un artista con sólida formación musical dejándose la piel en un repertorio de creación propia con aroma rotundamente flamenco. Vivimos hoy tiempos de excelente salud para el flamenco y el presente disco es buena prueba de ello.


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Pablo Rubén Maldonado, granaíno de pura cepa, nieto y sobrino de flamencos, decidió robarle horas a su juventud para prepararse concienzudamente y conocer los secretos del teclado, aprendiendo de los clásicos para destilar su aprendizaje, sabiendo orientar el resultado hacia composiciones empapadas de aromas jazzeros, aunque comprometido con el flamenco, música sobre la que derramar lo mejor de su inspiración.

Pablo ha ejercido también como poeta en la creación de las letras, con las que aporta el elemento vocal tan necesario en la música flamenca de hoy. Pero lo principal de su obra se resume en esta serie de piezas concebidas casi a modo de suite flamenca, mostrando un abanico de estilos que giran principalmente en torno a los géneros más flamencos, la soleá, las alegrías o las bulerías, los tangos y el tanguillo, números que sabe construir como resumen de su personal filosofía de la música flamenca, traduciendo a idioma flamenco el teclado de un piano.

La instrumentación, sobria y muy compacta, se basa el cuidadoso toque de tablas indias de Francisco bustos, la percusión que interpreta Cheyene con cuidada sonoridad y respetando el talante conductor del piano, al igual que el contrabajo de Guillermo Morente, siempre en su sitio. El violín de Sunny White dobla el discurso melódico del piano reforzando la intención moruna que se encuentra en el sedimento más profundo de la música flamenca. También las voces de Ismael, Rosario, María y el propio Pablo, sean en el cante o en los coros, aparecen dando, como decimos, ese apoyo vocal hoy imprescindible.

Se inicia el disco con Cautivo de mi destino, a modo de declaración de principios por bulerías, donde se aprecia el lenguaje flamenco del pianista de Granada, bien dispuesto para la creación melódica, e imaginativo en la construcción formal y temática. Buen conocedor sin duda de los grandes maestros de la música clásica, sin olvidar su compromiso con la actualidad en las octavas y los coros.

Por soleá Rambla de las flores, tocada para cantar, donde Pablo da fe de su personal filosofía del estilo flamenco por antonomasia. Un toque por soleá desde el teclado, acordándose cómo no de la guitarra, dejando al cante el lugar correspondiente, pero volcado en transmitir los matices soleaeros que impone un instrumento como el piano, con las correspondiente falsetas pulcramente construidas e interpretadas con respeto.

Anhelo de tus besos por alegrías, romanticismo al piano, desde Granada mirando a Cádiz. La clásica construcción formal del número esta combinada con la intención moderna que se desprende del cante. Pablo hace aquí uso de los elementos que propicia un estilo tan flamenco como las alegrías, llevándolas al teclado a través de arpegios y escalas de fragancia gaditana.

La bulería es en el flamenco de hoy el lugar de encuentro donde los músicos mejor saben expresarse. Ojos negros es el primer número totalmente instrumental, la percusión apoya el relato del piano que explora todos los terrenos de las bulerías empapadas en armonías jazzeras, con el acento flamenquísimo que propicia el aire buleaero, lenguaje que Pablo sabe exprimir para extraer su personal visión del estilo.

Me quedo en Graná, bulesalsa, estilo como dice el nombre a medio camino entre la sonoridad salsera de las armonías del latin-jazz y el aire de las bulerías. Escuela pianística que Pablo sabe aprovechar a conciencia. La voz de María Romero pone el acento apropiado a una pieza comprometida con el toque de maestros como Camilo o Rubalcaba, resumen de uno de los estilos que más han aportado en la última década para que el piano se haya hecho definitivamente flamenco. El montuno explica la intención del autor de quedarse en su tierra granadina y no dejarse tentar por la idea de llegarse a la capital, lugar de encuentro de todos los flamencos de España.

El homenaje que Pablo rinde al principal maestro del piano flamenco, Chano Domínguez, por tanguillos, lo titula Tanguillos Chano. El compás está expresado sacando el mejor partido posible en la percusión del la singular polirítmia de este género carnavalero y flamenco. El piano muestra la percepción que Pablo tiene del tanguillo traducido al teclado de un piano con la figura de Chano al fondo, con una sección final en la que por momentos rompe por rumbas doblando el tiempo.

Por tangos compone Pablo No te quiero ver más, un número muy flamenco en el toque de piano, que de nuevo se acuerda de la guitarra, acompañando el cante. Las armonías vienen traducidas de la guitarra y volcadas en el teclado obteniendo un resultado pleno de flamencura.Justify Full

Los jaleos andaluces, a medio camino entre los aires ternarios y las bulerías, tienen una rítmica muy particular que sirve de base a Mirándote, número concebido dentro del aroma del Nuevo Flamenco, en lo melódico, y en lo instrumental. La sobriedad del piano alumbra este número dándole el sentido romántico que desprende el cante.

El disco se cierra con la improvisación titulada Perdido en el tiempo. Piano solo para mostrar su personalidad en el lenguaje flamenco, donde las teclas negras y blancas del teclado se revuelven para dar sentido propio a una música comprometida con la actualidad flamenca.