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domingo, agosto 13, 2006

Entrevista Chucho Valdés

Información tomada de Anapapaya:
http://www.anapapaya.com/especial/e_chucho.html


Cucho Valdés
En La Vereda

Gerardo Fernández
Quique Pesoa



Gerardo Fernández, crítico musical argentino, escribe desde Buenos Aires, junto con Quique Pesoa, prestigioso conductor de radio, sobre la estela que dejó el pianista cubano a su paso por la capital argentina. Entre los dos, hacen que Chucho Valdés hable de sus inicios en el piano a la edad de tres años, su pasión por el estudio, su admiración por otros pianistas, su aproximación al jazz y que pronuncie frases como "A veces estoy haciendo cosas y me empiezo a asustar porque me vienen ideas que nunca se me habían ocurrido. Y entonces empiezo a meterme en campos desconocidos. Es ahí cuando mejor me siento. Cuando siento que están viniendo las ideas. Es lo que le pasa al improvisador, al que está creando siempre".

Pasó por Argentina dejando una estela de teclas flotando. Neuquén, en la Patagonia, clínicas en Buenos Aires y concierto en el Sheraton Hotel.
La Clínica fue antológica. Detalladamente mostró la esencia de los ritmos cubanos. Tocó con muchas ganas y respondió muchísimas preguntas de la repleta sala.

En la conferencia de prensa estuvo más "predeterminado". Con respuestas previsibles a preguntas previsibles. Noté que permanentemente habla de jazz norteamericano. Claro, está conquistando "el imperio". Habla de Hancock, de Tyner, de Bill Evans... Cuesta llevarlo a hablar de Peruchín o de Lilí Martínez. Pero cuando se sienta frente al piano uno entiende todo: La pianística cubana la lleva dentro, bien dentro. En Chucho Valdés está el piano cubano rodeado de tambores...

Los conciertos fueron espeluznantes y con buena asistencia de público. En Argentina Chucho es un bicho musicalmente "raro". Sólo una porción de los "jazzeros" lo conoce y casi nadie del terreno de la salsa.
Si bien uno va predispuesto a presenciar al mejor pianista de la actualidad y reescucha un rato antes sus álbumes para ir como en trance, cuando empieza a tocar sobreviene el inmaculado asombro. Si alguien dijo que en música le gustaba lo que le asombraba, con Chucho Valdés el asombro es constante.

El cuarteto que lo acompaña es una compleja maquinaria finamente afiatada. Yaroldy Abreu Robles, el baterista, es prolijo. Sabe que sólo debe ser el apoyo de un gigante; El bajista, Lázaro Rivero Alarcón, está allá en el fondo y uno se pregunta cómo hace para sostener tanta polirrítmia, y el conguero Ramses Manuel Rodríguez Bazalt es el volcán que entra en erupción para incendiarlo todo cuando Chucho pide fuego.
A Mayra caridad se la quiere, pero es lo más limitado del espectáculo.


Lo que sigue es un reportaje realizado en La Vereda, programa que conduce Quique Pesoa en RADIO CIUDAD, la emisora del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de lunes a viernes de 9.00 a 13.00.
El viernes 22 estuvo Chucho en el programa de 12.30 a 13.00. Había llegado de Neuquen a las 11.00. Se lo notaba muy pero muy cansado. Pero el "oficio" de Quique Pesoa lo despertó. Quique lo llevó por terrenos que lo cautivaron y hasta tocó al piano tres temas, cuando no lo tenía pensado. Hizo una versión bellísima de "El día que me quieras"; un "Manisero" pequeñito y un standard de Thelonious Monk.


QUIQUE PESOA -Hoy te escuchábamos y elogiábamos la nitidez que logras en lo que querés decir. No quiero decir con esto que el que no sea nítido sea un pianista sucio, digo simplemente que lo que vos querés transmitir dedo a dedo se va escuchando. Se hace entendible y la música entra como más fácil. ¿Eso qué es?, ¿técnica, una manera particular de tocar, haber estudiado mucho el piano?
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CHUCHO VALDÉS -Pienso que en principio es haber estudiado muy bien el piano. La música es un lenguaje, un lenguaje diferente, el único lenguaje universal realmente ¿no? y es una forma como de hablar o de decir las cosas. Así como se habla un poco turbio y así se toca, se puede hablar claro, que las cosas lleguen mas fácil.



QP- Se dice que empezaste a tocar al piano a los tres años ¿Cómo a los tres años se puede tocar el piano siendo consciente que se está tocando el piano?

CV- Bueno realmente no lo recuerdo. Mi padre dice que cuando él trabajaba en Tropicana como subdirector y arreglista de la orquesta, alguna vez que él había salido, quedaron sobre el piano dos partituras. Cuando regresó a recogerlas, sintió que alguien estaba tocando. Pero no estaba aporreando, estaba tocando melodías en el piano. Entonces corrió a ver quién era, y me encontró a mí, según él. Le pregunta a mi madre "¿Y esto cómo es?, ¿tú le enseñaste?" y mi madre dijo "No, yo nunca. Lo único que veo es que siempre que tú tocas él está atrás viendo". Cachao es testigo de esto porque ellos son contemporáneos y él visitaba mucho mi casa.

GERARDO FERNÁNDEZ -En la conferencia de prensa decías que los quiebres que protagonizaron Parker, Miles, Coltrane o McCoy Tyner ahora no se registran. “Como que hay una meseta”, decías. También por el lado latino –hablabas de Michel Camilo, Danilo Pérez…–. Se puede encontrar una vertiente dinamizadora, un camino para transitar y para inyectarle un poco de swing, de sabia a esta meseta en la que ha entrado el Jazz ¿Podés abundar un poco más sobre esto?

CV -Yo pienso que la rítmica latina, la rítmica caribeña, la rítmica sudamericana, puede ahora refrescar, haciendo una fusión de elementos que no estaban incorporados totalmente. Se incorporaron elementos de la época de Chano Pozo y Dizzy. Pero bueno, hay más variedad de ritmos. Hay todavía un campo que no se ha explorado donde hay muchas cosas que se van a poder aplicar y se está tomando ahora una especie de conciencia del valor que tienen los ritmos caribeños y latinoamericanos. Pienso que esto va a seguir porque es lo nuevo. Se está viendo ahora con Danilo y los pianistas latinos. Ahora tienen mucha más vigencia y tienen una fuerza rítmica, una herencia que va a dar que hacer con el tiempo.

QP -¿La música camina por una cuerda independiente de la vida y de la existencia? ¿Tiene algo que ver el estado actual de las políticas de los gobiernos, de las economías? ¿Toda la dependencia económica de la mayoría de nuestros países latinoamericanos tiene que ver con el estado de la música y ésta lo refleja o camina por otra cuerda y no tiene nada que ver?

CV -Esto es relativo. Hay músicos que lo entienden y lo hacen y lo mezclan. Mayoritariamente el músico vive en un mundo aparte. El creador no puede detenerse a pensar en otra cosa porque no se desvía de su camino. Por eso a veces las mismas esposas de uno dicen "Ustedes viven en una nube"... “Bueno”, se puede contestar, “vivimos en nuestra nube y tú te casaste conmigo para compartir esa nube. Te adoro, pero si no la quieres compartir yo voy a seguir en la nube”. O sea que los músicos en general, o la mayoría, nos apartamos de lo que nos desvía de lo que queremos o del mundo en que estamos viviendo. No es que seamos extraterrestres sino que siempre estamos envueltos en otra onda, en otra cosa.

QP -Vos podés vivir en una nube pero estas cosas que pertenecen al mundo (en referencia a que la noche anterior le comunicaron que la Asociación de Críticos de Jazz de EE.UU. había declarado al disco que ganó el Grammy como mejor álbum de Jazz del año) de alguna manera te llegan, te transforman. Esto te "pega" en alguna parte... ¿Dónde te pega?

CV -Realmente en una etapa grande de nuestro grupo, en Inglaterra el Ronnie Scott, igual que en el Village Vanguard, eso me pega mucho. Me pega mucho Inglaterra, me pega mucho Alemania y Francia.

QP -¿Y esto te empuja a seguir estudiando o a seguir tranquilo haciendo tu música?



CV -No, esto no se acaba nunca. O sea, me da mucho miedo. Me da tanto miedo que entonces me pongo más duro y aprieto la tuerca más para estudiar y obligar a la gente. Lo único que quiero es que no se vayan a dormir en los laureles. Es un compromiso porque ¿Y ahora qué hago que sea superior a lo que hice? Y no voy a hacer más nada hasta que no sea superior, porque no voy a plantear un trabajo inferior. Entonces eso te va elevando si tú mismo te lo exiges y respetas al público y te respetan. Entonces ahora mismo, el próximo disco estamos pensando en cómo vamos a hacer algo diferente.



QP -A veces tengo la sensación de que hay instrumentistas que dicen que improvisan algunas cosas y cuando se vuelve a escuchar a ese mismo instrumentista improvisando lo mismo aparece como ya armada. Da la sensación que no hay tal improvisación. ¿Se improvisa siempre sobre cosas mas o menos conocidas? ¿Te sorprende a veces tu propia improvisación o vos ya tenés eso que llaman los patrones y los vas repitiendo o acomodando un cachito?

CV -Hay diferencias. Eso que tú dices se llaman clichés. Y generalmente dentro de una improvisación se oyen los clichés que un músico tiene premeditados. Ahora eso no quiere decir que todo lo que él hace sea premeditado, sino que tiene algunos patrones a partir de los cuales él empieza a crear. Y son identificables además. Y te digo que a grandes solistas, reconocidos, yo le he encontrado los clichés. Pero no todos. Por ejemplo Herbie Hancock no tiene clichés. Otros los tienen pero eso no les quita el mérito porque tú tienes que plantearte algo y a partir de ahí empiezas a crear. Pero mejor todavía es abandonarlos. A veces estoy haciendo cosas y me empiezo a asustar porque me vienen ideas que nunca se me habían ocurrido. Y entonces empiezo a meterme en campos desconocidos. Es ahí cuando mejor me siento. Cuando siento que están viniendo las ideas. Es lo que le pasa al improvisador, al que está creando siempre. Pero también no deja de ser improvisador el que crea uno, dos o tres patrones. Tú los identificas. Dices "este cliché es de fulano". Pero lo que no se puede es hacer todo a base de clichés.

GF -Cuando tocás siento que en tus manos hay una conga, una tumbadora. hay una cosa muy percusiva en tu forma de tocar el piano y como que se te escapa cada dos por tres ¿No?



CV -Pienso que esto es la raíz. La música nuestra tiene dos influencias. La africana, la de los tambores y la española que también es rítmica. Porque lo españoles también tenían influencia africana pero del norte. Ellos fueron invadidos ocho siglos por los árabes que les dejaron un legado rítmico incalculable. Entonces los otros africanos que venían de Nigeria venían también con otras rítmicas. Pero el cubano, hijo de ambos, tiene el ritmo de ambos, entonces se cría muy rítmico. Pero también una cosa: No perdió su identidad con África. Los instrumentos de percusión se quedaron. Y en general nosotros hemos aprendido a tocar esos instrumentos. Y una forma de identificarme como un pianista es precisamente -y además lo llevo dentro- tocar el piano con el sentido rítmico de la percusión. Eso también, aparte que es el fuerte nuestro, es un poco también lo que nos diferencia de los pianistas de puro jazz. Y cuando digo puro jazz, nosotros tocamos puro jazz cuando queremos también, pero bueno, lo hacemos de esta manera que es la forma que nos identifica como Afrocuban jazz o lo que llaman Latin jazz.

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