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lunes, agosto 14, 2006

Entrevista Raimundo Amador


El trovador en su isla

Silvia Calado Olivo. Madrid, noviembre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz

El ánsar común, la cigüeña negra, el fumarel... Entre todas las aves que pueblan las marismas de Isla Menor, destaca una por su rareza. Raimundo Amador, 'rara avis' del flamenco, del blues, del rock y de lo que le echen, ha encontrado, como los pájaros, un nido a orillas del Guadalquivir. Allí encuentra la inspiración necesaria para seguir trinando al son que le marca Gerundina. Y, por ello, con el nombre del paraje bautiza su quinto disco en solitario, un trabajo en el que, a ratos, se ha prohibido fusionar para dejar al flamenco campar a sus anchas. Aunque son ya unos ochenta los discos en los que ha participado, aún continúa sin creerse cantante, mucho menos cantaor y, bueno, "un poquillo guitarrista". Si canta es porque se siente como "un trovador que tiene cosas que decir". Y su mensaje va de lo cotidiano, de no olvidar el pasado, de compartir, de apasionarse, del libre albedrío, de sonreír... de sonreír mucho.


Raimundo Amador


Raimundo Amador




'Isla Menor' llega tras tres años de silencio discográfico...

Tres años haciendo un poco de disco, un poco de casa, un poco de familia, un poco de todo y algunas galas para mantener el tipo. La verdad es que me venía bien estar más relajadito... hasta que empecé con el disco, claro. Desde que empecé a prepararlo no he parado, pero eso es lo que nos gusta a los que nos dedicamos a esto, sacarle partido, recoger los frutos.

El título del disco rinde homenaje al lugar donde vives actualmente. ¿Es tu fuente de inspiración?

La verdad es que sí, desde que vivo ahí están saliendo bastantes cosas musicales. Siempre voy haciendo un poquito de homenaje a los sitios en los que vivo si me mola el nombre. Todo lo que suena a isla, me mola.

¿Cómo es tu vida allí?

La vida allí es bastante natural, bastante real. El campo, la gente del campo... Para hacer un disco, antes de hacerlo en la ciudad, prefiero hacerlo al aire libre, es más lo que soy yo. En la ciudad no eres tú ni eres nadie, aquí eres un 'pringao' más. A Madrid le tengo mucho que agradecer, pues me ha puesto en mi sitio, me ha respetado. Tampoco me puedo quejar de Barcelona. Sin embargo, Valencia no es mi plaza. Ojú, en Murcia me van a hacer un monumento. Y de Sevilla ni hablo porque me ha hecho a mí... Aunque me tiene un poquito huérfano porque me llaman mucho para los homenajes, para cuando es de tieso, como cuando se murió mi amigo Silvio. Como sabían que no me podía negar, me ponen de cabeza de cartel. Y cuando hay dinero, llaman a otro. ¡Un poquito de cuartel a la familia! No sé si es que aún no me han perdonado que me saliera de Pata Negra. Yo estoy muy orgulloso de Veneno y de Pata Negra, fueron grupos chachis. ¡Pero estoy vivo! ¡Que soy Raimundo, el del tambor!

¿Hablamos un poquito de 'Isla Menor'?

Está producido por Fernando Illán, que produjo los primeros discos junto a Arturo Soriano. Y tiene una serie de temas como 'Fúmala', de Antonio Rodríguez; hay una canción con Antonio Carmona que se llama 'Marina' y la ha compuesto Juan Perro...

¿Cómo surgió ese encuentro de 'Marina'?

Me dijeron que tenían un tema para mí, me gustó y ahí está. Después surgió la colaboración de Antonio Carmona. Y es de los temas más serios del disco. Este y el tema de los gitanos que canta Guadiana, unos tangos extremeños, donde no hay blues n¡ nada. Los artistas lo queremos mucho y lo tenemos en su sitio, pues es uno de los buenos. La gente no sabe que Guadiana tiene una trayectoria importante, que empezó en los primeros discos de Camarón tocando las palmas y haciendo jaleos. Él actuaba ya en las salas de fiestas de Madrid. De él Camarón tomó cosillas. Tomaba cosillas de muchos y nadie podía decirle nada porque lo hacía con tanto arte... A mí me gustan mucho Ramón, Guadiana y todos los niños, Paquete, Piraña, Sabú... Tienen una cantera ahí que no veas.

Con esos tangos se define la cara flamenca del disco...

Y hay una bulería que le canto a Manuel Molina, que se llama 'Bulería para Manuel'. Es una bulería más psicodélica, como Manuel estaba en los Smash... Tiene bastante flamenco, la armonía es un poco hippy, sin dejar de ser una bulería. Manuel Molina es uno de los grandes. Yo estuve asistiendo a la grabación de 'Nuevo Día', ellos me trajeron desde Sevilla con trece años. No estuve grabando, sólo vine para asistir a las sesiones, me invitaron ellos. Después de aquello me vine con un primo mío, Juan José Amador, y con otro chico, José Manzano, y grabamos dos maxi singles en la calle Victoria, con la Columbia, aún no era CBS. Había visto la grabación de Lole y Manuel y ya sabía cómo se regrababa una guitarra, algo se me había quedado. Después ya grabé con los Montoya, Veneno, Pata Negra...


"Nuevo Día de Lole y Manuel fue un disco mágico"

'Nuevo Día' fue un disco mágico de letras, de música... magia total. A mí me marcó. Nosotros éramos los niños y él era nuestro asesor, el 'sargento platillo' (jeje) y por eso me llevó. Yo venía a meterme en un grupo de rock, a aprender guitarra eléctrica. Estuve mirando para entrar en algún grupo flamenco, pero me di cuenta de que aún no estaba preparado y me volví a Sevilla. Después ya hicimos Montoya, una música muy flamenca. Camarón y Tomatito estuvieron asistiendo a la grabación del 'Triana' de Montoya.

También recuperas, de nuevo, 'Los managers'...

Por supuesto, con mi compadre Kiko Veneno. La voz está grabada en mi casa, en Isla Menor. Hay muchas cosas que se han quedado de Sevilla. Trae el aire de allí, se palpa. Hay menos tensión. Cuando tienes ese paso dado es más relajado que empezar de primeras en el estudio (le suena el móvil y es, casualmente, el manager). Es una historia real que nos pasó a los Veneno. Le hemos dado un poquito de cambio: una parte para solear con guitarra, una rueda con swing, como con charleston. Kiko le da un vuelco. Y yo me he dado la oportunidad de cantarla por primera vez, después de tocarla cantidad de veces. Al principio no me hacía mucha gracia, pero el resultado me mola. Y ya se han hecho cuatro versiones.

Ya son unos cuantos discos cantando...

Cinco, con este.

¿Ya te crees cantante?

No, no, todavía no me creo cantante. Ni con cinco, ni con veinte. Nunca voy a ser cantante. Yo me considero un poquito guitarrista, sinceramente. La verdad es que cada vez me está gustando más y me lo paso mejor, pero como trovador que tiene cosas que decir, no como cantante y mucho menos como cantaor. Eso ya son palabras mayores. Iba a grabar yo el tema de Guadiana, pero le dije que lo grabara entero por si acaso... Y cuando lo escuché dije, qué va, yo no canto, esto está precioso así. Está muy puro el tema, tenía que dejarlo así. Con una guitarrita nada más, el bajo de El Churri (Diego Amador), palmas y voz. Nada de fusión. Y era algo que deseaba, porque tanta fusión que hago... es que me pongo y sale sola. Y creo que lo puedo conseguir si quiero, si me lo prohíbo. Estas escalas, nada, nada. Al ventilador, como yo digo.



Raimundo Amador


La conversación, relajada, toma otros rumbos. De repente, estamos hablando de lo difícil que es afinar una batería. Y Raimundo se acuerda de John Bonham: "Me gusta Led Zepelin por el batería, más que por el cantante. Es que me flipaba. Y el bajista también". Una anécdota reciente: "Como tengo insomnio, soy vampiro, estaba escuchando una noche la radio y trajeron aquí, a Radio 3, a John Paul Jones. Estuve a punto de ir para allá, pero pensé que no me iban a dejar entrar. Ya ves, no me dejan casi entrar cuando me va a entrevistar a mí...". Le duele el rock... y bastante. "Me acuerdo que una vez vinieron King Crimson, uno de los mejores grupos que hay, con Robert Fripp, de teloneros de Roxy Music, que estará muy bien pero a mí me la suda. Y encima, tocaron los King Crimson y no sonaba nada; tocaron los Roxy Music y los tenías aquí al lado. Iba con mi hermano Rafaelillo, que ya éramos Pata Negra, y nos fuimos con un mosqueo". Y rabia con el poco conocimiento general sobre esta expresión musical. Una autorreferencia: "En Sevilla me llegaron a preguntar en una radio que si este chico tenía curriculum. Le echaron una bronca a la redactora... ¡Si tengo como ochenta discos grabados, entre los míos y las colaboraciones!"

Incluso con la cantante islandesa Björk...

Además es que es bonito ese tema. La letra tiene que ser demasiado.

¿Cómo surgió aquella historia?

Nada, ella quería hacer un tema con una guitarra española, que no tenía nada que ver con lo español ni con el flamenco ni nada. Sólo el instrumento, porque quería dar un vuelco a un tema. A mí me la presentaron antes en Barcelona. Y yo quería conocerla porque la gente piensa que es muy seca... Bueno, rara sí es, como yo también, pero no tiene mal rollo ni nada. Con sus amigos es de puta madre, es un sol. La gente se cree que tiene un rollo muy tártaro, pero que va, al contrario. Yo flipaba con ella. Como cantante es una fiera, eso no es ni rockero ni... Le pasa como a mí, es un camaleón; hace escalas de jazz, de pop, de rock, de clásico. Hace lo que le da la gana con la garganta. Para mí es muy fuerte Björk, de lo más fuerte. Björk es la Janis Joplin de ahora, pero con su rollo, con su voz, cómo la raja, cómo la parte. Cuando estábamos en El Cortijo, siempre pedía que me sentara a su lado. Yo he flipado con Björk tela.

Y también he tocado con Buddy Miles, el batería de Jimmy Hendrix. He hecho una gira con él hace poco. Ahora canta y toca la guitarra, el día que le parece se sube a la batería y la forma, nada más que deja caer la mano, no veas cómo le suena. Es un bicharraco. Y cómo canta... Hicimos siete u ocho galas. Nos lo pasamos bien con él, es muy gracioso también.


Raimundo Amador



¿Te resulta de gratificante que la música te permita comunicarte con gente de otros ámbitos?

Sí, pero lo que me pasa es por tonto. Yo decía que hablar inglés era una horterada. Y ahora me pesa. ¡Si es que no quiero hablar ni el castellano! Yo estoy acostumbrado a hablar de mi forma... Para el inglés, peor todavía. Creía que era un idioma muy tonto. Para cantar tiene una rítmica buena; el francés y el italiano no me gustan tanto.

Como el andaluz...

Sí, es verdad, no me había dado cuenta.

Pero está el lenguaje universal de la música, ¿no?

Ese no falla. Si no, ¿qué haría yo aquí?

Volvamos al repaso del disco. Hay también un tema con Rosendo, ¿el lado rockero de 'Isla Menor'?

Sí, la parte rockera y de Carabanchel. Yo tenía ese tema y fue al productor al que se le ocurrió llamar a Rosendo. Incluso algún periodista me ha dicho que si esa guitarra era de Rosendo. No, no, al final sí toca él, pero ese tema yo ya lo había grabado sin saber que iba a tocar él. Tiene su rollo rockero. Ahí estamos los dos mezcladitos más bien que la mar. Me gusta, me gusta.

¿Qué otras colaboraciones destacarías?

Está Alvarito, arreglista y el que lo ha grabado todo; está Antonio Serrano, por supuesto, con la armónica... Horacio Icasto toca el acordeón y un solo genial con un 'Rhodes'. Yo ya había hecho cosas con el hijo, Tato. También está Nacho García Vega en un tema de Los Delinqüentes...

Un grupo heredero de Pata Negra y Veneno, uno de vuestros 'hijos'.

Claro, son fans nuestros. Y ahora les versiono una canción. Da la vuelta. A mí me hace mucha ilusión.

¿Qué proyectos estás trabajando?


"Me gusta mirar para atrás, es importante no olvidar lo que has pasado"

De momento, sacarle un poquito de partido al disco, el lado bueno ya del todo, el de las galas. El disco puede engrandecerse, pero hay que rodearse de gente para que crezca. Mantendré algunos de los músicos del principio, pero van otros. No sé qué pasa, pero siempre me quitan a mis músicos. Qué voy a hacer. Soy la cantera. Yo también he estado en esa situación... y mucho peor. Desde que empecé, he estado en todas las posiciones. No veas si ha cambiado la cosa. Pero me gusta mirar para atrás, es importante no olvidar lo que has pasado, lo que has disfrutado, todo lo que ha ocurrido.

De la pared de la sala de reuniones de la compañía donde hemos echado un ratillo con Raimundo, cuelgan las fotos de los artistas en promoción. Sobresalen por cantidad y tamaño las de UPA Dance y las de Junior. "¿Lo habéis oído?", pregunta Raimundo Amador. "Mola el chaval". Pero hay unanimidad en que el monstruo del hip hop aflamencado es La Mala Rodríguez, con la que ya ha colaborado en un par de ocasiones. "Tenía que cantar una letra que decía algo así como 'quédate trancula, no te precicoñes'. Ella me dijo -me la acababan de presentar, es un crack la tía-, "oye, no lo dirás por mí, ¿no?". Y yo le dije que estaba ya hecho y ni sabía que lo iba a cantar ella. "Ah, vale, si no...". Es una borde, tío. Y es una pedazo de artista que te cagas. Me harté de reír cuando una colega le preguntó: ¿Por qué te llamas La Mala? Y le respondió: porque soy... mala".

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